Incluso habĂa llegado a prepararse para renunciar a su sueño.
Pero cuando finalmente encontró un equipo médico dispuesto a evaluar aquella posibilidad extraordinaria, recuperó la esperanza.
Lo mĂĄs aterrador era que, durante el embarazo, mi madre habĂa estado varias veces en riesgo de sufrir complicaciones graves.
Y no me habĂa contado absolutamente nada.
âÂżPor quĂ© no me lo dijiste? âpreguntĂ©.
PermaneciĂł en silencio durante un largo rato.
âPorque habrĂas intentado detenerme.
âÂĄPor supuesto que habrĂa intentado detenerte!
âLo sĂ©, cariño.
SonriĂł entre lĂĄgrimas.
âPero querĂa volver a escuchar aquel sonido en nuestra casa una vez mĂĄs. El sonido con el que habĂa soñado durante treinta y cuatro años.
âÂżQuĂ© sonido?
âEl llanto de un bebĂ©.
Ya no pude contener las lĂĄgrimas.
Me acerqué y la abracé.
Pero todavĂa habĂa una pregunta que nadie habĂa respondido.