You were right, Sarah. I was giving them a terrible example. And these kids have turned out to be wiser than I have. Instead of being ashamed, they decided to help me.
Entonces recordé algo más.
—Martha, ayer te vi por la ventana sosteniendo un cigarrillo de verdad.
Asintió.
—Sí. Ayer recaí. Encendí uno. Pero Jack se acercó, me tomó de la mano y me dijo: «Abuela, cometer un error no significa que tengas que rendirte».
Jack abrazó con fuerza a su abuela.
No pude contener las lágrimas.
Pero también sabía algo muy importante.
Los niños nunca deberían tener que cargar con la responsabilidad de la salud de un adulto.
Aquella noche hablamos durante mucho tiempo.
Le expliqué a Martha que sus nietos podían quererla y animarla, pero superar su adicción al tabaco era responsabilidad de los adultos.
A la mañana siguiente fuimos juntas al médico.